La primera pregunta: ¿a quién se lo has enseñado ya?
Ningún suelo sale sin esa lista. Y sin la de a quién no quieres que llamemos.
Perdimos semanas con un activo que los compradores ya conocían cuando se lo llevamos: el propietario lo había ofrecido a medio mercado antes que nosotros. El análisis era bueno; el activo estaba quemado.
Desde entonces, la primera pregunta de cualquier suelo es por escrito: ¿a quién se lo has enseñado ya? Ningún suelo sale sin esa lista, y sin la de las personas a las que no quieres que llamemos.
No es desconfianza. Llegar a un comprador que ya lo descartó quema el suelo y la credibilidad de quien lo presenta. Con la lista en la mano, cada llamada suma.
Y al revés: al propietario le contamos cada acuerdo de confidencialidad que se firma y quién ha recibido qué. Transparencia en las dos direcciones.
Caso real, contado sin nombres ni ubicaciones exactas para proteger a propietarios, compradores y colaboradores. Guía: qué es un broker de suelo y cómo elegir uno.