«Nadie me había venido con estos números»
Una familia que nunca había firmado un mandato lo firmó en una semana. No por simpatía: por llegar con el trabajo hecho.
Una familia promotora del Levante tenía un suelo finalista: urbanización pagada, sin límite de número de viviendas y al lado de promociones que se venden bien. Llevaban años construyendo para quedarse los edificios en renta; este proyecto les quedaba grande.
No pedimos el mandato de palabra. Llegamos con un modelo de valor residual, una propuesta de mandato por escrito, un análisis de quién compraría y a qué precio, y una estructura de pagos que repartía el riesgo de los plazos de urbanización.
«Nadie me había venido con estos números».
El propietario firmó su primer mandato de venta. Cuarenta y ocho horas después de cerrar los papeles, siete compradores cualificados lo estaban estudiando bajo confidencialidad.
Lo que aprendimos: en suelo, el que tiene el suelo manda. Y al propietario no le abre la puerta la simpatía; se la abre la preparación.
Caso real, contado sin nombres ni ubicaciones exactas para proteger a propietarios, compradores y colaboradores. Guía: qué es un broker de suelo y cómo elegir uno.